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La primera casa de Cancún

La primera casa de Cancún estaba en la playa virgen de esta incipiente ciudad, en 1968, un político retirado que vivía en Isla Mujeres, José de Jesús Lima, construye la casa en la solitaria playa de Cancún. Todos los materiales (vigas de zapote, blocs y losetas, marcos de ventana, puertas de madera, muebles de baño), son llevados desde la isla Mujeres por lancha a Cancún.
Cuando arranca el proyecto Cancún, el gobierno de México adquiere el inmueble.
Fernández Hurtado decidió convertirla en una especie de casa de protocolo: “Los visitantes se quedaban boquiabiertos al contemplar la playa. Yo insistía en llevarlos ahí, para que imaginaran lo que sería Cancún lleno de hoteles. Siempre quedaban muy impresionados”.
La casa rústica no tenía las comodidades suficientes. Se le adicionó un salón, con una cocina industrial, para ofrecer banquetes a grupos reducidos, de veinte o treinta personas (la dimensión normal de una comitiva).
A partir de entonces, las visitas de los inversionistas potenciales se ajustaron a un patrón habitual. Recuerda Daniel Ortiz, testigo de múltiples visitas: “Primero recorrían los terrenos, veían los planos, revisaban los avances, pero siempre remataban en el anexo de la casa, que empezó a ser llamada Casa Maya, donde los con- sentían con panuchos y ceviche de caracol, acompañados por las trovas de un trío yucateco. Era una estrategia de ventas muy efectiva”.
El siguiente paso fue construir un par de búngalos modernos, mucho más confortables, con algunos lujos (como el aire acondicionado) y con algunas instalaciones de seguridad. Y para rematar el conjunto, una alberca en dos cuerpos, unidos por un coqueto puente y rodeados por una florida terraza.
Empieza a conocerse como La Casa Maya, que se convierte en la Casa de Visitantes Distinguidos de Fonatur. Por ahí pasan presidentes, primeros ministros, jeques, premios Nobel, ídolos deportivos y estrellas del rock. Durante dos décadas es utilizado, para presumirle Cancún a los ricos y poderosos.
En la década de los 90’s, Fonatur vende sus activos. La Casa de Visitas se subasta para construir un hotel. Gana la puja la empresa Royal Resorts, operadora de tiempos compartidos, en cuyos planes está echarla abajo para desarrollar ahí su proyecto más ambicioso el complejo Royal Sands.
Pero, el alcalde Rafael Lara llama al nuevo dueño de la propiedad, el empresario yucateco Armando Millet, para pedirle que done la casa al ayuntamiento de Benito Juárez. Millet desmonta la mansión pieza por pieza, las clasifica, las numera, y las vuelva a armar en el parque Kabah.
Así la casa, fue reconstruida bloque por bloque y ahora es un recinto que alberga fotos de la historia de Cancún, exposiciones y talleres.

Editorial Living Terra

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