propiedad-fraccionada-de-un-yate

Propiedad fraccionada de un yate

Por Moisés Hernández –
Director General de FYI Yachts en México

Ser propietario de un yate no se logra fácilmente, pues además del costo de adquisición de la embarcación, están los altos gastos derivados de su operación y mantenimiento. No es de extrañar entonces, que el concepto de propiedad compartida o fraccionada esté ganando auge en el segmento de las embarcaciones de lujo. Se trata de una inversión inteligente, si lo que se busca es reducir costos y ser dueño de un yate, libre de preocupaciones. También es interesante para personas que desean iniciarse en el mundo náutico, pero aún no saben con certeza si les gustará.

¿Cómo funciona?

A través de este tipo de propiedad, cada uno de los socios vive la experiencia de ser el único dueño, sin tener que cargar con todos los costos. En el caso de FYI Yachts, máximo nueve socios adquieren una fracción correspondiente al 11% del valor real del activo, es decir, todos son copropietarios en partes iguales.

Cada socio puede hacer uso libre de la embarcación durante 20 días y 6 fines de semana al año. Únicamente debe cubrir una cuota anual, que incluye la administración y operación de la embarcación, los mantenimientos periódicos, preventivos y correctivos necesarios, la tripulación capacitada y certificada para un servicio personalizado y de excelencia a bordo, los avituallamientos y remodelaciones periódicas para mantener el yate en óptimas condiciones, así como el derecho al uso de juguetes acuáticos.

El contrato tiene una duración de seis años. Todos los pagos a realizarse quedan claramente estipulados desde el inicio, por lo cual no hay gastos inesperados o adicionales. Eso genera tranquilidad a los propietarios, quienes únicamente deben preocuparse por disfrutar el yate el tiempo que les corresponda.

En este tipo de adquisición, no hay restricciones en cuanto a la nacionalidad de los propietarios. Las únicas limitaciones asociadas son las que dicta la ley en cuanto a la navegación, por ejemplo, el máximo número de personas a bordo.

Si un socio quiere vender su parte antes del término del contrato, puede hacerlo sin inconvenientes y al precio que él decida pactar. El nuevo dueño únicamente podrá hacer usufructo de la embarcación durante el tiempo restante estipulado en el contrato del dueño original.

Sin lugar a dudas, son muchas las ventajas asociadas a la propiedad compartida o fraccionada de una embarcación de lujo; principalmente, abre la posibilidad a que más personas se sumen al exclusivo estilo de vida inherente al mundo de los yates.

Add a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *