Usos mixtos: porqué sí

Al principio del siglo XX, el crecimiento en las ciudades había generado severos problemas de convivencia e higiene, al tener en franca coexistencia usos agropecuarios con comercio, pequeñas industrias y viviendas. Por ello, se hizo imperante la necesidad de regular usos del suelo, lo cual derivó en la creación de zonas en los que la exclusión de negocios del área residencial y de las viviendas del área comercial e industrial, resultó ser el principal problema a resolver. Por otra parte, la ubicación de equipamientos institucionales como escuelas, iglesias y hospitales generó otra problemática, debido a las molestias que sus actividades generaban. La solución fue establecer en el mapa de la ciudad diferentes tipos de distritos residenciales, de negocios e industriales.

La zonificación de usos del suelo en la ciudad, o zoning, trajo ordenanzas para el desarrollo de la ciudad a través de la normatividad urbana para las edificaciones. En una primera etapa esta reglamentación permitió la construcción ordenada que buscaba fundamentalmente la sana convivencia de los usuarios y generar un sentido de comunidad entre los habitantes.

En ciudades como Cancún, que partieron de una teoría de diseño urbano en donde tajantemente se establecían zonas con usos de suelo específicos, se llegó a un nivel legislativo y de aplicación estricta que derivó en una serie de problemas e incumplimientos que hacen necesaria una nueva visión y adaptación a las circunstancias actuales de los centros urbanos.

El diseño de la ciudad se basó en la conformación de distritos residenciales en donde los centros de supermanzana debían tener parques y áreas comerciales de artículos de primera necesidad, con estos servicios de recreación y comercio quedando a no más de 400 m de cada vivienda, lo cual implicaba poder acceder caminando. A su vez, cada supermanzana formaba un distrito residencial que contaba con un subcentro urbano donde se concentraban los servicios comerciales de abasto, así como los equipamientos tales como escuelas, hospitales e iglesias, donde la vivienda estaba estrictamente prohibida. Estos subcentros estaban rodeados de un circuito vial que daba acceso vehicular a todos los habitantes de ese distrito. El ejemplo más claro lo tenemos en la supermanzana 28, que como subcentro dota de servicios a las supermanzanas 24, 25, 26 y 27 que la rodean.

La utopía de Cancún duró apenas 10 años; glorietas sin semáforos, grandes parques en las supermanzanas, con calles amplias y camellones ajardinados. Poco de lo planeado sucedió… la realidad e idiosincrasia nos rebasó. Las vialidades principales se fueron convirtiendo en pequeños centros comerciales; en los centros de manzana –donde efectivamente se mantuvieron parques públicos– se dificultó su acceso porque los andadores se convirtieron en callejones; las casas de esquina se transformaron en oficinas de todo tipo de profesionistas y; finalmente, pocos cumplían con las restricciones al frente de las avenidas principales.

¿Cómo retornar este desorden a un nuevo orden? La respuesta está en los usos mixtos.

En las ciudades podemos aspirar a mejorar el medio ambiente, a crear nuevos tejidos sociales, a participar de la convivencia cotidiana con nuestros vecinos en los restaurantes cercanos, a consumir con los comerciantes colindantes a nuestra vivienda.

El uso mixto propone la combinación de usos del suelo, giros comerciales y de servicios que permitan a los habitantes de un distrito llevar a cabo su vida prácticamente en la misma zona y no tener que desplazarse con vehículo o trasporte público simplemente para ir a comer con amigos o trabajar cotidianamente.

El nuevo ordenamiento de los usos del suelo se diseña considerando este enfoque y se aplica de manera equilibrada de modo que haya congruencia entre los usos, los usuarios y los residentes. Asimismo, se analizan las capacidades de infraestructura y se adaptan las redes de servicio a este nuevo orden, que tiene como principio la movilidad del peatón por banquetas y andadores, a través de la bicicleta, el transporte público y al final, el uso del automóvil.

Sin duda, las nuevas tecnologías de ahorro de energía nos permiten impulsar el diseño de algunos sectores de la ciudad a partir de los usos mixtos.

En Cancún, ya hay diversos sectores habitacionales con grados de abandono por las dificultades que reviste la vida cotidiana para sus habitantes que optan por otras opciones. La idea para que resurjan y generen nuevas inversiones es promover los usos mixtos bajo un diseño integral del sector, regulando la intensidad de construcción y promoviendo los edificios en altura, para un mejor aprovechamiento de los servicios de infraestructura y para que las construcciones a nivel de calle sean para uso y disfrute de los ciudadanos y dejen de ser enormes estacionamientos.

 

 

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